No es fácil comprender la
responsabilidad que tiene el ser humano con respecto al uso de la tecnología si no hay una claridad de
la importancia que ha tenido a lo largo del desarrollo humano. A diferencia de
los animales que tienen un código genético programado desde que nacen y le
permiten sobrevivir ante la adversidad de la naturaleza, el ser humano no lo
posee. Su naturaleza está constituida por dos aspectos biológicos importantes:
el desarrollo de su cerebro y la configuración de las manos con el pulgar
opuesto, lo cual le permitió desarrollar funciones psicológicas superiores
(Vigotsky, 1997), principalmente a través del lenguaje y el pensamiento que
sirvieron de base en la utilización de su ventaja manual al convertirse en un
transformador de la naturaleza (Engels, 2007). Gracias a esta plasticidad
derivada de la carencia de un código genético predeterminado, el ser humano a
la par de su desarrollo evolutivo también pudo crear y utilizar tecnología,
primero como instrumentos de trabajo, después como técnica y en un estado
avanzado, en la abstracción de teorías y un lenguaje común; así que la
tecnología ha acompañado al ser humano desde sus orígenes.
Otra
característica que condicionaría el uso de la tecnología es la naturaleza
gregaria del ser humano. Bien se sabe que las comunidades primitivas usaban la
tecnología como medio de supervivencia a través del trabajo colectivo aspecto
que determinaría su caracter social, es decir la tecnología “es el instrumento
indispensable que se requiere para organizar la coexistencia de un número
desmesurado de hombres” . Esta afirmación es cierta a lo
largo del desarrollo humano, la única diferencia entre aquel tiempo y el de
ahora es el tipo de régimen que deviene en la responsabilidad en el uso de la
tecnología, el cual es un asunto social y político.
La
afirmación de esto último implica la forma como se considera a la sociedad y a
la política de nuestro tiempo. Se sabe de antemano que el régimen económico que
prevalece en casi todas las sociedades actuales, tanto en el occidente como el
oriente, es capitalista. La propiedad privada es el punto medular de este régimen
y el principal condicionado del uso de la tecnología, pues determina quién la
usa y quién no, ya sea de forma local o global; un aspecto que por sí, está
determinando un principio de desigualdad.
Hablar de
este tema requiere de un análisis más extenso y que escapa a este artículo. El
punto central de toda esta argumentación está en la cotidianidad; es ahí donde
la responsabilidad de todos puede determinar un uso adecuado de la tecnología
en nuestro tiempo, considerando que el capitalismo ha generado un tipo de ser
humano peculiar que se caracteriza por ser individualista, consumista y
presentista (Lipovetsky, 2000), aspectos que nacen de la propiedad privada
debido a un perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo de forma continua
que permitieron cambiar el régimen de trabajo colectivo al individual y por
supuesto, también la aparición de las clases sociales y que ahora en la
actualidad muchos estudiosos del tema coinciden en decir que son la razón de la
crisis que sufre el capitalismo.
El individualismo,
el consumismo y el presentismo han determinado una relación muy peculiar con el
uso de la tecnología en el tono de la desmesura con la que se le utiliza,
principalmente con un tipo de tecnología en particular, la electrónica. Esto
debido a su incorporación en los aparatos que ahora se utilizan cotidianamente
por el ser humano; muchos ejemplos hay: lavadoras electrónicas, estufas
electrónicas, automóviles… hasta un simple reloj de pulsera.
A finales
del siglo XIX, la electrónica nace y su desarrollo inicial tal como la
conocemos hoy comienza a mediados del siglo XX y desde entonces, su crecimiento
ha sido exponencial. Este periodo de tiempo en particular es cuando la
tecnología se acerca más a la sociedad, hasta su incorporación a la
cotidianidad y se afianza en un lugar que no le corresponde, la de ser un fin
en lugar de un medio.
Actualmente
se piensa que la tecnología resolverá todos los problemas del hombre. Tal es el
caso, por ejemplo de las bolsas de plástico: en lugar de reducir su uso hasta
el punto de dejarlas del todo, se siguen utilizando sin mesura pues ahora ya
son reciclables, pero eso no evita pensar que este hecho produce una evasión de
la responsabilidad que se tiene en el uso de la tecnologías.
Otro caso,
es el uso de los teléfonos celulares. ¿A cuántos conoce, estimado lector que ha
cambiado este instrumento de comunicación tan frecuentemente que en ocasiones
podría clasificarse como una adicción? O bien, ¿a dónde cree que se encuentra
tanto equipo electrónico “obsoleto”, “pasado de moda”, “viejo”? La industria de
la computación y la informática es un ejemplo pues su desarrollo se ha visto en
una espiral de consumismo que va más allá de su propia determinación. Los
equipos de cómputo y electrónicos, en su fabricación, reducen su tiempo de vida
útil pero también su tiempo de uso por los requerimientos de software que día a
día son más demandantes en el uso del hardware.
¿Qué es lo
que provoca esto? Es el hecho de vender, de vender más, de no dejar de vender y
provocar la compra compulsiva del consumidor de equipo electrónico más moderno,
más atractivo. El “criterio o doctrina que concede a los factores económicos
primacía sobre los de cualquier otra índole” (DRAE, 2012), es decir el
economicismo es la causa del uso irresponsable de la tecnología por ese afán,
como se ha dicho antes, de vender, vender, vender; de consumir, consumir y
consumir sin importar si se necesita o no.
Hemos
perdido la capacidad de razonar. Ya no pensamos, ya no evaluamos, ya no
actuamos más que en nuestro propio egoísmo (individualismo), pensando sólo en
el presente (presentismo) y en satisfacer nuestras necesidades en una orgía de
compras innecesarias (consumismo) suplantando a un humanismo fundamentado en la
educación (paideia), en el conocimiento de uno mismo (autognosis) y en el
dominio de uno mismo (autarkia) . El lugar que le ha
asignado el ser humano a la tecnología en nuestro tiempo, es la razón de la
pérdida de nuestra racionalidad y no es suficiente para poder enfrentar los retos
que, como especie pensante nos enfrentamos en la actualidad ): “La capacidad calculadora, que se ha incrementado fabulosamente
con la ayuda de las máquinas, exhibe su insolvencia cuando se enfrenta a lo que
requiere auténtica racionalidad”
Recuperar la
racionalidad se logra, como se ha mencionado antes, a través de educación con
respecto al reciclado, el recuso y el consumo de tecnología. Para lograrlo se
requiere de saber de nuestros propios hábitos y nuestra relación con la
tecnología y por último, tal vez la más difícil para muchos, dominarse ante la
masa de publicidad que nos bombardea siempre con la idea de comprar sin medida.
El camino de una re-educación o de una recuperación frente a estas situaciones
actuales no es fácil pero es necesario, no podemos dejar la responsabilidad a
un ente sin vida como es la tecnología, de decisiones que se requieren de una
actividad humana: la racionalidad.
¿Quién tiene
la culpa, la tecnología o el ser humano? Si se toma la primera opción estaremos
evadiendo de nuevo la responsabilidad que como especie nos toca; si es la
segunda, es el camino de la recuperación de nuestra condición humana,
Aqui un video sobre LA TECNOLOGÍA EN LA VIDA COTIDIANA... ESPERAMOS Y LES AGRADE...